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            Tecnofeudalismo de Varoufakis: Por qué el Capitalismo ha Muerto y qué lo Reemplaza

            Por: Rodrigo Bernardo Ortega
            Noviembre de 2.025

            Yanis Varoufakis es economista, exministro de Finanzas de Grecia y autor de numerosos libros superventas. En en este artículo, vamos a hacer un recorrido analítico a su  libro «TECNO-FEUDALISMO», publicado en inglés en 2023 y en español, en 2024. Varoufakis propone una tesis contundente: el Capitalismo no está simplemente evolucionando, sostiene que la transformación es tan profunda que altera los cimientos mismos de la economía global, sustituyendo los pilares capitalistas del Mercado y el Beneficio (o ganancia) por la Renta como principal fuente de generación de riqueza. La Renta, en este contexto, es presentada como el rasgo económico definitorio del antiguo sistema feudal.

            Veamos el porque de este nombre: La transformación que estamos atravesando afecta a la esencia misma del sistema, se trata del triunfo de la renta sobre el beneficio.

            Los dos grandes pilares del capitalismo: el beneficio y los mercados están siendo sustituidos, por lo tanto si la generación de riqueza no surge del beneficio y no se genera en un mercado, ya no estaríamos en un sistema capitalista, estaríamos en una instancia postcapitalista, pero en lugar de un postcapitalismo que remedie las desigualdades y acabe con la explotación, el sistema sustituto hace lo contrario: generaliza la explotación a niveles inimaginables.

            Cuando en el siglo XX se pensaba en la posibilidad de poner fin al capitalismo, se suponía que el brazo ejecutor sería el proletariado, pero las cosas han salido de manera muy diferente, pues incluso en los países occidentales con sindicatos poderosos, los trabajadores terminaron aceptando que el capitalismo es un sistema natural que no deja de fortalecerse; sin embargo, el capitalismo está muriendo, siendo víctima indirecta de su mayor creación: los nuevos ultra ricos, dueños del capital en la nube, por eso necesitamos un nuevo relato que explique lo que está sucediendo: Es la historia de cómo las rentas, el rasgo distintivo del feudalismo, protagonizan un notable resurgimiento y desplazan el beneficio que es consustancial al capitalismo como generador de riqueza.

            En el feudalismo era muy fácil de entender: por accidente de nacimiento el señor feudal obtenía la propiedad de la tierra, lo cual le permitía extraer parte de la cosecha producida por los campesinos que habitaban su feudo, así pues,  el señor feudal vivía de las rentas que extraía de sus tierras.

            En el capitalismo entender lo que es renta y diferenciarla del beneficio es más complejo, porque tanto renta como beneficio son el dinero que queda una vez pagados los costos; sin embargo, la diferencia existe aunque es sutil: el beneficio es vulnerable a la competencia del mercado, en tanto que la renta no, pues la renta deriva del acceso privilegiado a bienes cuya oferta es rígida, tales como el suelo fértil o la tierra con recursos fósiles. En cambio, el beneficio crece en la medida que los empresarios invierten en cosas que no existían como el automóvil o los aparatos de radio, televisión, máquinas industriales, etc. y por ende son vulnerables a la competencia. Así, el capitalismo se impuso cuando el beneficio prevaleció sobre la renta, cuando el trabajo y los derechos de propiedad se convirtieron en mercancías frente a la renta que implicaban injusticia y explotación.

            El beneficio capitalista reivindicaba su superioridad moral, sin embargo la renta no desapareció en el capitalismo, en cambio, sobrevivió en la forma de cuatro tipos de renta:

            La renta financiera: Son los rendimientos de la especulación en los mercados de acciones inmobiliarios o derivados la renta del suelo, es cualquier pago por alquilar un terreno o un inmueble.

            La renta del monopolio: Se da cuando la competencia es nula o escasa y el vendedor obtiene un pago superior valor de cambio de la mercancía ya que su monopolio le permite aumentar el precio a su antojo.

            La renta de marca: Se da cuando el comprador está dispuesto a pagar un precio superior al de cambio de un bien o servicio, para, por ejemplo compartir una identidad o adquirir un estatus. La fidelidad a una marca permite al empresario subir los precios sin perder clientes, así a finales del siglo XX poseer una marca para extraerle una renta era más importante que quién fabricaba o dónde se fabricaba, fue la aparición del capital en la nube en la primera década del siglo XXI en la figura de los llamados nubelistas lo que permitió a la renta un regreso triunfal y Apple fue su principal estandarte, primero con elevados precios propios de la renta de marca y luego mediante el iPhone,  el cual produce el ingreso a un nuevo universo: el alquiler de la nube.

            Reiteramos pues, que el Tecnofeudalismo viene acompañado por  el surgimiento de una nueva clase dominante a la que Varoufakis llama «nubelistas». Este grupo está compuesto por los ultraricos dueños del capital en la nube, mencionando figuras como Jeff Bezos, Elon Musk, Mark Zuckerberg, y otros líderes de gigantes tecnológicos. Estas empresas, como Google, Apple, Amazon, y TikTok, se han transformado en «feudos» digitales, creando una estructura de poder que recuerda al sistema feudal clásico.

            En la era digital, la renta ha encontrado su equivalente en la renta de la nube. Apple fue pionera al crear el Apple Store, su primer feudo en la nube, donde desarrolladores externos podían vender sus aplicaciones, pero estaban obligados a pagar una comisión del 30% sobre sus ingresos, que Varoufakis interpreta como una «renta del suelo digital» o alquiler de la nube. Esta comisión no es considerada una ganancia capitalista, sino una renta digital similar a la que extraía el señor feudal de su tierra.

            Google siguió una estrategia similar con Android y Google Play, utilizando su vasto capital en la nube como un superpoder para convertir a otros fabricantes de teléfonos en capitalistas vasallos que también pagan una renta de la nube. Por su parte, Amazon ha perfeccionado la fórmula para la venta de bienes físicos, estableciendo su propio feudo. Plataformas de comercio electrónico como Amazon no operan como mercados libres; sus algoritmos aíslan a compradores y vendedores, y esta función les otorga el poder de cobrar grandes rentas a los vendedores (capitalistas convencionales) que se han convertido en vasallos de la nube por el acceso a los clientes. Otros nubelistas, como Uber y Rappi, han creado feudos dirigidos a trabajadores informales y flexibles, a quienes cobran una renta en la nube (comisión) sobre sus ingresos.

            Así es la era del tecnofeudalismo: ¿Qué es? ¿Quién lo gobierna? ¿Por qué somos siervos? ¿Se puede huir de ella? (Fuente)

            El poder de los nubelistas es tal que pueden ejercer un «tecnoterror limpio»: para desalojar a un vasallo, basta con eliminar un enlace al sitio, dejando a una empresa o persona fuera de combate sin necesidad de policía.

            El sistema Tecnofeudal se caracteriza por una nueva jerarquía de clases que reemplaza la división clásica entre capitalistas y proletarios. Varoufakis identifica tres grupos clave bajo el dominio de los nubelistas:

            Capitalistas Vasallos de la Nube: Son los antiguos capitalistas tradicionales (grandes o pequeños empresarios) que dependen de las plataformas de la nube para vender sus productos. Se ven obligados a pagar grandes rentas a los nubelistas por el acceso a los clientes.

            Proletarios de la Nube: Son los trabajadores asalariados de las empresas capitalistas que se han convertido en vasallas. Su trabajo está sometido a una precarización y aceleración para permitir a las empresas vender a menor costo en las plataformas. Una parte creciente de la plusvalía que estos trabajadores generan se desvía hacia los nubelistas en forma de mayores rentas pagadas por las empresas vasallas.

            Siervos de la Nube: Este grupo somos la mayoría de las personas, aquellos que aportan activamente y gratuitamente su contenido (posteos, fotos, videos) y atención a las plataformas. Se les considera trabajadores no asalariados que, al interactuar con las plataformas, generan y reproducen el stock de capital en la nube. Mientras el capitalista solo explota a sus trabajadores, el nubelista se beneficia de una explotación universal.

            La irrupción de los nubelistas ha sido tan transformadora que no solo han reconfigurado el concepto de mercancía y la estructura geopolítica, sino que también han utilizado el dinero liberado por los bancos centrales (como respuesta a la crisis de 2008 y la pandemia) para construir y expandir su imperio digital. La riqueza de los dueños del capital en la nube creció impactantemente tras la crisis de 2008, un periodo donde los bancos centrales ayudaron a los bancos en quiebra, y estos, a su vez, prestaron a grandes empresas, las cuales usaron ese dinero para recomprar sus propias acciones, impulsando los precios y aumentando la riqueza de los ultraricos sin hacer nada productivo. La pandemia fue un evento fabuloso para las grandes tecnológicas, marcando el inicio formal de la era del capital en la nube al obligar a millones de personas a recurrir a sus plataformas para continuar sus vidas.

            Varoufakis insiste en que el término Tecnofeudalismo es necesario, argumentando que llamarlo «capitalismo rentista» o «hipercapitalismo» ignoraría la profundidad de la transformación. Aunque los nubelistas invierten en alta tecnología (como la Inteligencia Artificial), su objetivo principal no es producir una mercancía para ser vendida y obtener un beneficio.

            El verdadero negocio de los nubelistas es captar nuestra atención. Servicios como Instagram, TikTok, Alexa o Chat GPT no nos venden una mercancía a cambio de dinero; se instalan en nuestros hogares o dispositivos para secuestrar nuestra atención. Es este poder de captura lo que les permite luego cobrar la renta de la nube a los capitalistas vasallos, quienes son los que, irónicamente, se dedican al viejo negocio de vender mercancías para obtener ganancias. Los nubelistas se vuelven inmensamente ricos sin necesidad de producir ninguna mercancía.

            La rivalidad que se observa entre gigantes como TikTok e Instagram, o Netflix y Disney, no debe confundirse con la competencia basada en el mercado que caracteriza al capitalismo. Es una rivalidad entre feudos para atraer a los siervos de la nube a una nueva experiencia digital, no para ofrecer un producto más barato o de mayor calidad. Los nubelistas invierten en marketing, política, y tecnología, no para maximizar el beneficio de una mercancía, sino para extraer las máximas rentas de los capitalistas vasallos.

            El Tecnofeudalismo ha creado una paradoja: se pensó que el postcapitalismo traería el socialismo y pondría fin a la explotación, pero en su lugar, el sistema sustituto ha generalizado la explotación a niveles inimaginables. Los individuos han perdido la propiedad de sus mentes y su capacidad de concentración; nos hemos convertido en fragmentos de datos cuya identidad se compone de elecciones y clicks que alimentan el capital en la nube.

            Yanis Varoufakis y los peligros del tecnofeudalismo (Fuente)

            El fenómeno del Tecnofeudalismo no es exclusivo de Occidente.

            El análisis de Varoufakis aborda el surgimiento de un Tecnofeudalismo con características chinas, con conglomerados como Tencent (y su aplicación WeChat) que han acumulado un capital en la nube aún mayor que sus contrapartes de Silicon Valley. Este desarrollo ha intensificado la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, obligando a los países del Sur Global a tomar partido en una nueva guerra fría por el control de materias primas esenciales. Irónicamente, el único poder que hasta ahora ha demostrado capacidad para someter a un feudo nubelista (Alibaba) ha sido el propio gobierno del partido comunista chino.

            Frente a la consolidación de este nuevo sistema, la dificultad para la acción colectiva es notable. El Tecnofeudalismo ha levantado una barrera de aislamiento físico y encapsulamiento para los siervos y proletarios de la nube; la interacción se da a través de pantallas, dificultando la organización tradicional. Además, la izquierda ha sido criticada por abrazar la política de la identidad, lo que, aunque busca proteger a minorías, ha fragmentado a la clase trabajadora y resulta funcional tanto para el discurso políticamente correcto del poder como para la derecha que aviva sentimientos defensivos tribales y racistas. En el nuevo orden, nadie habla por los siervos de la nube, los proletarios de la nube o los capitalistas vasallos.

            La IA promete transformar las condiciones laborales del Proletariado de la Nube:

            Aceleración y Precariedad: La IA puede usarse para monitorear y optimizar el trabajo de los empleados (ya sean repartidores, operadores de almacén o programadores freelance) con una precisión obsesiva. Esto aumenta la aceleración del trabajo y la presión sobre el Proletariado de la Nube, asegurando que extraen más valor en menos tiempo para sus Vasallos.

            Automatización de Tareas: Si bien la IA puede reemplazar tareas de oficina, Varoufakis argumenta que esto solo desplazará al Proletariado hacia formas de precariado digital aún más invisibles o de menor valor, o los obligará a interactuar constantemente con la IA para volverse más «productivos» (es decir, más explotables).

            El punto más alarmante de la IA, según Varoufakis, es su impacto en los Siervos de la Nube:

            Pérdida de la Capacidad de Concentración: La IA es la herramienta perfecta para la captura de la atención. Está diseñada para generar contenido ad-hoc, infinitamente personalizado y adictivo. Esto erosiona nuestra capacidad de concentración y pensamiento independiente, reduciéndonos a meros receptores de inputs.

            Colonización del Cerebro: Si antes el capital en la nube se apropiaba de nuestros datos, ahora la IA busca colonizar nuestra mente y lenguaje. Nos volvemos dependientes de las respuestas rápidas de los chatbots, externalizando funciones cognitivas. Hemos perdido la propiedad de los medios de producción; con la IA, perdemos la propiedad de nuestras mentes.

            Para Varoufakis, la Inteligencia Artificial no es la solución a los problemas del capitalismo, sino el muro más alto que los Nubelistas están construyendo alrededor de sus feudos. Asegura la Renta de la Nube en el futuro al hacer que la dependencia del acceso a estos modelos sea total.

            La resistencia, por lo tanto, debe incluir una lucha por la descentralización y la socialización de los modelos de IA—exigir que el código y el dataset base sean de propiedad pública o comunal, ya que fueron construidos con el trabajo gratuito de la humanidad.

            Hemos desmantelado la crítica de Yanis Varoufakis al Tecnofeudalismo, identificado a los Nubelistas y mapeado la resistencia de la Gran Coalición.

            La pregunta final y más esperanzadora es: ¿Qué hay del otro lado?

            Varoufakis, como economista político, no solo diagnostica la enfermedad, sino que propone una cura. Su visión no es regresar al capitalismo de antaño, sino avanzar hacia un sistema que él llama Socialismo (o Democracia) Radical y Digital, donde el inmenso poder del Capital en la Nube sea domesticado y democratizado en beneficio de la sociedad.


            La propuesta central de Varoufakis se centra en reclamar la propiedad de la nueva forma de capital que hemos creado colectivamente.

            El Principio: Dado que el Capital en la Nube (algoritmos, datasets, software base) fue construido esencialmente con el trabajo gratuito y no remunerado de los siervos de la nube, su propiedad no puede seguir en manos privadas de los Nubelistas.

            La Solución: Varoufakis aboga por la socialización del stock de capital en la nube. Esto no significa necesariamente una estatización al viejo estilo, sino convertir el código y los datos fundamentales que permiten la extracción de renta en infraestructura pública y democrática.

            Algoritmos Abiertos y Públicos: Los algoritmos de las plataformas esenciales (búsqueda, redes, comercio) deben ser transparentes o, idealmente, de código abierto (open-source), permitiendo auditoría y control ciudadano para evitar la manipulación y la extracción de renta monopólica.

            Propiedad Fiduciaria de los Datos: Los datos generados por los siervos de la nube deben ser manejados por fideicomisos (o cooperativas) de datos de propiedad pública o comunal, que controlen el acceso a esta materia prima en nombre de los usuarios, y no de los Nubelistas.

            Si la riqueza ya no se genera primariamente por el Beneficio y el Salario, sino por la Renta de la Nube, la redistribución debe reflejar esta realidad:

            Tasa a la Renta de la Nube: Imponer un impuesto significativo a la Renta extraída por el uso de los algoritmos y el monopolio de las plataformas. Este impuesto sería diferente al impuesto a las ganancias (beneficio capitalista) y apuntaría directamente al corazón del poder tecnofeudal.

            Dividendo Universal: Los ingresos generados por esta tasa al capital en la nube se distribuirían a todos los ciudadanos a través de un Dividendo Universal de Capital (DUC).

            Propósito: Este DUC reconocería que todos, como siervos de la nube, somos accionistas involuntarios que hemos contribuido con nuestro trabajo gratuito a la creación del capital digital. El DUC proporcionaría una renta básica incondicional, desacoplando la supervivencia de la dependencia del trabajo precario o de la Renta de la Nube.

            Para liberar a los Capitalistas Vasallos y al Proletariado de la Nube, se necesitan reformas estructurales en la forma en que se gobiernan las empresas:

            Democracia en el Lugar de Trabajo: Implementar una democracia industrial obligatoria, donde los trabajadores (los proletarios de la nube) tengan una participación significativa y voz en la toma de decisiones, especialmente en las empresas vasallas y las grandes plataformas. Esto contrarrestaría la aceleración y la precarización impuestas por el algoritmo.

            Bancos Centrales al Servicio Público: Los Bancos Centrales deben dejar de ser los generadores de la riqueza de los Nubelistas (como ocurrió con las inyecciones de dinero post-2008 y pandemia). Deben ser reorientados para financiar la transición ecológica y la inversión productiva en infraestructura pública y socializada, en lugar de inflar burbujas bursátiles.

            El mensaje final de Varoufakis es de esperanza, pero con un claro reconocimiento de la dureza de la lucha. El Tecnofeudalismo ha logrado una explotación universal (a través del trabajo gratuito de los siervos) y una colonización de la mente (a través de la captura de la atención).

            El Socialismo o la Democracia Digital no se alcanzarán automáticamente, requieren que la Gran Coalición de siervos, proletarios y vasallos se una para:

            Reclamar la mente: Recuperar la capacidad de concentración y el pensamiento crítico.

            Socializar la tecnología: Convertir el Capital en la Nube en una infraestructura de la humanidad.

            Redistribuir la Renta: Usar la Renta de la Nube para financiar una vida digna para todos.

            Solo así podremos garantizar que el post-capitalismo sea una era de emancipación y no de una servidumbre digital aún más profunda.

            La tecnología es una herramienta; la clave es quién la posee y para quién trabaja.

            Siervos , proletarios de y vasallos de la nube del mundo:  UNÍOS!.

            Fuente:

            https://ia803407.us.archive.org/26/items/tecnofeudalismo-yanis-varoufakis/Tecnofeudalismo_Yanis_Varoufakis.pdf

            Tecnofeudalismo: entenda a teoria que decretou o fim do capitalismo e comparou big techs a senhores feudais (Fuente)

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