
El Pacto de Groenlandia y la Doctrina Donroe:
La Nueva Arquitectura de Protección Transaccional de Estados Unidos
Por: Rodrigo Bernardo Ortega
Septiembre de 2.026
En septiembre de 2026, la atención mediática internacional se concentró en la cumbre celebrada en Washington entre los líderes de Estados Unidos y China. Sin embargo, el acontecimiento diplomático verdaderamente revelador ocurrió días antes en el Océano Ártico. En Groenlandia —un territorio cubierto de nieve con 56 000 habitantes y yacimientos de tierras raras valorados por encima del producto interno bruto de muchos países — en el cual se redefinió la naturaleza de las alianzas globales.
Aunque el presidente que Trump ha dicho claramente que quiere ser recordado como el único presidente del siglo XXI que aumentó el territorio de USA, un análisis más profundo muestra de manera nítida que el acuerdo firmado el 18 y 19 de septiembre de 2026 entre Estados Unidos, el Reino de Dinamarca y el gobierno autónomo de Groenlandia sienta el precedente de un cambio de paradigma en la política exterior estadounidense, pues constituye la mayor advertencia de Washington a sus aliados en Asia.
Lejos de la diplomacia tradicional y de los ególatras deseos de Trump, este evento expuso el paso de las alianzas ideológicas del siglo XX a una Arquitectura de Protección Transaccional adaptada al siglo XXI.
Si nos ponemos en los zapatos de los dirigentes de Japón, Filipinas, Corea o Australia veremos la relevancia de comprender el significado de esta señal. Mientras la narrativa dominante presenta la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping como un evento de diplomacia histórica, tendiente a buscar la desescalada regional y búsqueda de paz entre grandes potencias, la realidad es que no se trata de diplomacia, sino de una transacción.
Para descubrir las implicaciones de este acontecimiento, es necesario analizar a profundidad el acuerdo de Groenlandia como espejo de lo que le espera a los aliados asiáticos de Estados Unidos, así como la formulación de la Arquitectura de Protección Transaccional.
En el siglo XX, cuando una gran potencia extendía su protección a una nación más pequeña, exigía a cambio lealtad e ideología: alineación en política exterior y envío de tropas a sus conflictos. En el siglo XXI, bajo la administración Trump, la exigencia ha cambiado categóricamente: se exigen recursos naturales, derechos de instalar bases militares permanentes y poder de veto económico sobre industrias estratégicas, todo ello a un costo cero para los Estados Unidos. Esto no es la Pax Americana ni la lógica incondicional del Artículo 5 de la OTAN, sino un contrato con términos explícitos. Ya Groenlandia firmó el contrato prototipo.
El 18 y 19 de septiembre de 2026, Estados Unidos, el Reino de Dinamarca y el gobierno autónomo de Groenlandia firmaron un acuerdo de seguridad trilateral denominado oficialmente como el Pacto de Vida Infinita (Infinite Life Pact).
Su estructura legal incluye las siguientes cláusulas fundamentales:
Control de seguridad permanente: El Departamento de Defensa de EE. UU. obtiene el control operativo sobre la totalidad del territorio de Groenlandia, incluyendo la expansión de bases, el despliegue de fuerzas y derechos de tránsito aéreo sin necesidad de complejos procedimientos de autorización previa. Washington decide sin consultar.
Duración indefinida: El pacto no tiene fecha de vencimiento. No depende de la estructura de la OTAN ni de las decisiones de los futuros gobiernos de Groenlandia, manteniéndose vigente incluso si la isla declara mañana su independencia formal de Dinamarca.
Prohibición total de potencias hostiles: Se establece la exclusión militar permanente de países calificados como hostiles, específicamente China y Rusia, mediante una prohibición inscrita en el marco legal fundamental del territorio.
Autoridad de veto económico: Estados Unidos adquiere derecho de veto por escrito sobre cualquier inversión sensible de naciones rivales en Groenlandia, incluyendo explícitamente los yacimientos de tierras raras de Tanbreez y Sarfartoq, dos de las reservas estratégicas sin explotar más grandes de la Tierra.
Costo cero para Washington: El costo de expansión de la infraestructura militar estadounidense en Groenlandia es de exactamente $0 para Estados Unidos, siendo asumido íntegramente por la nación anfitriona.

El mismo 18 de septiembre de 2026 en que Groenlandia firmó el Pacto de Vida Infinita, a miles de kilómetros de distancia, el buque CCG 21585 de la Guardia Costera China embistió deliberadamente al patrullero BRP Datu Magat Salamat de la Marina Filipina a 54 millas náuticas de la costa de la isla de Palawan. Este incidente representó el punto de embestida más cercano al territorio soberano filipino registrado en la historia del conflicto del Mar de China Meridional. A pesar de las condenas formales emitidas por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.
Los dos eventos reflejaron un mismo fenómeno: la división deliberada del orden mundial por parte de los grandes actores.
La agenda oficial del encuentro Xi Jinping i y Trump incluye la extensión de la tregua arancelaria que expiraba e. noviembre, un paquete comercial de $30.000 millones enfocado en acceso a tierras raras, compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y la adquisición de 200 aviones comerciales Boeing. Pero, Lo revelador radica en los temas excluidos de la agenda oficial: el Mar de China Meridional, los abordajes a la marina filipina y la situación de Taiwán. La omisión fue de tal magnitud que el presidente del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre China, el republicano John Moolenaar, envió una carta de advertencia directa al presidente de Estados Unidos instándolo a no utilizar el paquete de asistencia militar de $14.000 millones para Taiwán como moneda de cambio con Pekín. Dicho paquete militar se encontraba congelado en una llamada «revisión administrativa» en la Casa Blanca, disponible como ficha de negociación durante la cumbre.
La urgencia de Washington por concretar un gran acuerdo con China se explica por el estado de sobreextensión estratégica en el cual opera Estados Unidos desde su reciente guerra con Irán, lo cual le ha obligado a atender varios frentes de manera simultánea:
El Estrecho de Ormuz. El general Aziz Ghazanfari, comandante político adjunto del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), declaró que si Irán no puede exportar petróleo, ninguna nación de la región lo hará. El IRGC mantiene bajo constante monitoreo el estrecho por el que circula diariamente el entre el 20 y el 25% del petróleo mundial.
Bab-el-Mandeb y Yemen. Las fuerzas hutíes avanzan hacia Al-Mukha, la ciudad portuaria clave que da acceso al Estrecho de Bab-el-Mandeb. La lentitud de la respuesta saudí se debió a un fallo de comunicación: Washington asumió que las fuerzas saudíes defenderían Al-Mukha, mientras que Riad esperaba la intervención estadounidense. Cuando el presidente Trump rechazó responder la llamada telefónica del príncipe heredero saudí (en dos ocasiones), la vacilación permitió el avance hutíe.
La Península de Corea. El 12 de septiembre de 2026, tras concluir los ejercicios militares trilaterales entre EE. UU., Japón y Corea del Sur, Corea del Norte ejecutó un ensayo de tiro real combinado con lanzacohetes múltiples de 600 mm, misiles balísticos Hwasong-11, misiles de crucero y enjambres de drones suicidas. Esta demostración coordinada por Pekín busca forzar a Washington a mantener una planificación de contingencia dual ante crisis simultáneas en Corea y el Estrecho de Taiwán.
Es claro entonces que Estados Unidos necesita una mayor estabilidad en el Pacífico para poder concentrar sus recursos en Oriente Medio y el hemisferio occidental.
Para comprender la evolución geopolítica de Washington, es necesario contrastar sus doctrinas históricas en el hemisferio occidental:
- Doctrina Monroe (1823): Buscaba frenar la expansión colonial europea bajo una lógica defensiva orientada a mantener a las potencias externas fuera del continente.
- Doctrina Reagan (1983): Justificaba intervenciones con una lógica ideológica proactiva dirigida a contener la influencia soviética y el comunismo.
- Doctrina Donroe (2025–2026): Establece el hemisferio occidental como una zona de dominio absoluto de Estados Unidos, sin requerir justificación ideológica ni techos legales o multilaterales.

Esta última postura se sustenta en hitos recientes: la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS 2025), que fijó al hemisferio occidental como máxima prioridad estratégica sobre el Indopacífico; las operaciones en Caracas (Venezuela) en enero de 2026; la Orden Ejecutiva 14172 que renombró el Golfo de México como el «Golfo de América»; y la presión sobre la soberanía operativa del Canal de Panamá.
En este marco, la protección militar ya no se concede a cambio de lealtad ideológica o alineamiento diplomático, sino mediante una lista de exigencias contractuales:
Derechos de base permanente: Concesiones indefinidas como la Base Espacial de Pituffik (Thule) en Groenlandia, el acceso a bases en Filipinas (incluidas cuatro en Luzón frente a Taiwán) o las instalaciones de Pine Gap en Australia.
Veto económico sobre recursos estratégicos: Exposición visible en el proyecto Pax Silica en Filipinas (complejo semiconductor de 1.619 hectáreas en New Clark City), donde Washington exigió la aplicación del derecho común estadounidense y la inmunidad diplomática para sus operadoras.
Desacoplamiento económico asumido por el aliado: La obligación de eliminar proveedores de tecnología crítica (como redes 5G de Huawei) e integrar las cadenas de suministro de minerales críticos hacia EE. UU. a expensas de las finanzas locales.
Silencio estratégico: La exigencia no escrita de no alterar la atmósfera de desescalada cuando Washington negocia acuerdos bilaterales con sus grandes competidores (Léase China o Rusia).
Podemos pensar que, en realidad, Estados Unidos no está abandonando Asia si examinamos de manera detenida los siguientes datos: la presencia de 50.000 soldados en Japón, 28.000 en Corea del Sur, los ejercicios Balikatan en Filipinas, el desarrollo del Corredor Económico de Luzón y la consolidación de su presencia en Asia que incluye el pilar nuclear de AUKUS con Australia, el esquema trilateral EE. UU.-Japón-Corea del Sur reforzado por el régimen DCS de control a exportaciones de químicos para semiconductores, y la alianza del Quad con India.
Pero, es imprescindible tener en cuenta el factor común, la variable económica fundamental: los costos de estos compromisos son asumidos por los propios aliados. Veamos: Australia financia íntegramente la adquisición de sus submarinos y la infraestructura en Perth; el Corredor Económico de Luzón es financiado por Filipinas, Japón, la Unión Europea y las zonas industriales son condicionadas a cesiones de soberanía jurídica.
De otra parte, existe una variable de disuasión de doble sentido que explica la postura negociadora de Pekín:
La red minilateral en el Indopacífico está erigiendo un estrangulamiento asimétrico a lo largo de la Primera Cadena de Islas (pasando por el Estrecho de Luzón) mediante tres elementos clave:
Vehículos Submarinos No Tripulados (UUV): Desarrollados bajo el Pilar 2 de AUKUS, capaces de operar a gran profundidad por periodos prolongados sin soporte de buques de superficie.
Submarinos nucleares de ataque clase Virginia: Desplegados en la base HMAS Stirling en Perth, Australia Occidental.
Misiles antibuque Tipo 12 de Japón: Variantes mejoradas con alcance de 1 500 km distribuidas estratégicamente desde las islas Ryukyu hasta el norte de Filipinas.
Esta red permite a la alianza amenazar el flujo energético chino en el Estrecho de Malaca en respuesta a cualquier agresión en el Pacífico.
Entonces, de acuerdo con el análisis anterior, Pekín acudió a la cumbre en Washington no desde una posición de fuerza absoluta, sino buscando ganar tiempo antes de que esta red de disuasión alcance su plena madurez operativa.
El modelo aplicado en Groenlandia confirma que la protección militar estadounidense se gestiona bajo un esquema de revisión contractual continua.
Como colofón del presente artículo, veamos los escenarios más probables:
La cumbre del 24 de septiembre entre Donald Trump y Xi Jinping culminará con una «Declaración de Gestión de Riesgos». Su contenido incluirá el establecimiento de canales directos de comunicación de militar a militar, la expansión de grupos de trabajo bilaterales en inteligencia artificial, la extensión de la tregua arancelaria por un periodo menos de un año y el uso formal de la frase «estabilización de la relación». Por supuesto, el documento omitirá cualquier cláusula operativa sobre el Mar de China Meridional, evitará compromisos concretos sobre Taiwán y no hará mención alguna al abordaje del buque BRP Datu Magat Salamat del 18 de septiembre.
Japón, que ha sufrido grandes agresiones económicas de USA, es posible que busque pactos bilaterales de seguridad directos con Filipinas fuera del marco de los tratados con Washington, así como con Australia, buscando avances del Pilar 2 de AUKUS en materia de drones submarinos e inteligencia artificial militar y con Corea del Sur es posible que busque la coordinación del manejo de insumos químicos para semiconductores y así contrarrestar el eje Rusia-Corea del Norte-China.
Todas las acciones anteriores responden a una estrategia de cobertura frente al transaccionalismo estadounidense.
Finalmente, es posible que en el lapso de unos pocos años Washington presentará a Manila, Tokio y Seúl una propuesta formal para mantener desplegada su presencia militar, eso si exigiendo veto por escrito sobre inversiones chinas en sus sectores de minerales críticos, el desacoplamiento total de sus redes 5G y la financiación completa de la expansión de las bases por parte de la nación anfitriona.
Esta será la edición del Pacífico del Pacto de Vida Infinita.
A lo largo de la historia, las potencias imperiales han comercializado su protección a los estados de su periferia: la Pax Romana, la Pax Britannica y la Pax Americana. La administración actual formula este esquema bajo la lógica del Pacto de Vida Infinita.
Cuando la garantía de defensa se transforma en un contrato indefinido, financiado por el protegido y sujeto a revisiones unilaterales cada vez que el protector requiere nuevas concesiones, la frontera entre lo que constituye un Estado aliado y un territorio administrado se vuelve difusa.

Fuentes:
- Manila Bulletin: PCG accuses China of ramming BFAR boat off Palawan a day after escaping shoal grounding
- WarMap AI: China Coast Guard vessel CCG-21585 rams Philippine vessel BRP Datu Magat Salamat
- Wikipedia: Donroe Doctrine – Marco conceptual y desarrollo
- Atlas Institute for International Affairs: The Donroe Doctrine: Geoeconomic Conditionality and the New Logic of American Power
- Revista de Prensa / Tribuna: The ‘Donroe doctrine’, a broken international order
- Graphic Online: US and Denmark reach deal over Greenland
- Wikipedia: Proposed United States acquisition of Greenland



